Algo práctico.
Debería existir un Hiper de las Almas, para los que necesitamos hacer la compra pero no tenemos cuerpo. Y que nadie me diga que ya existe y que se llama internet, que lo veo venir, porque no es de lo que se trata: toda la gracia de ir a hacer la compra siempre ha sido la parte de ir, la de comprar es un rollo. Lo que mola es escuchar el hilo musical aberrante, contar el número de personas que van en zapatillas, seguir a alguien para ver lo que compra y comprar tú lo mismo. Ese tipo de cosas. En el Hiper de las Almas sería igual, pero sin cuerpo. Allí mandaríamos a nuestros espíritus pensando “estoy yendo a la compra, estoy yendo a la compra, voy a por las naranjas, voy a por las naranjas” , y esos espíritus se comportarían exactamente igual que nosotros, harían exactamente lo que nosotros haríamos, irían a por las naranjas y contarían el número de espíritus que van en zapatillas (que sería la gran mayoría, porque a la gente se le olvidaría vestir convenientemente a sus almas y las mandaría en pijama o bragas o comoquiera que cada cual vista cuando está en casa). Y todo ello sucedería sin la temible obligación de tener cuerpo o ganas. Además, con eso de expulsar un rato el alma nuestro organismo descansaría mucho más que de ordinario, y cuando el espíritu volviera con las naranjas, sorpresa. Nos encontraría totalmente recuperados y saludables. “Te he limpiado la casa mientras comprabas, entra y verás”, diríamos a nuestros espíritus. Y ellos volverían dentro de nosotros y se sentirían apreciados, apreciados por fin. Y todos viviríamos en paz con nosotros mismos porque nuestros cuerpos y nuestros espíritus al fin se ayudarían en algo práctico.