30 April, 2010

Con los años (qué coño años: meses) noto que me voy volviendo más concisa. Concisa en el sentido de que me dice alguien algo (qué coño: veo a alguien decir algo en el facebook) y no se me ocurre nada que contestarle. Lo que se me ocurre es qué cara poner. Pongo caras siempre que leo cosas. Antes hablaba mucho sola, y ahora cada vez menos. Ahora me limito a tirar de expresión facial. Se me está olvidando a qué suena mi voz de usarla tan poquitas veces al día. Vale, a veces canto en la ducha, pero eso no es hablar. Mi propia voz me empieza a parecer un instrumento de utilidad dudosa. También suena cada vez más impersonal. Ya no escucho mi voz como si fuera mi voz, me suena más a teleoperadora aburrida y harta de su trabajo de mierda. Mi trabajo de mierda es mi vida.

Así están las cosas.

22 October, 2009

Cuando mi vecino se pone con el taladro, yo subo la música. Me parece que la oye, porque taladra con cierto ritmo. Ha taladrado con ritmo indie, folk, electro, industrial y hasta barroco. Ahora le voy a poner música africana. Si la taladra bien, le hago una compilation y se la dejo en la puerta.

19 October, 2009

Algo práctico.

Debería existir un Hiper de las Almas, para los que necesitamos hacer la compra pero no tenemos cuerpo. Y que nadie me diga que ya existe y que se llama internet, que lo veo venir, porque no es de lo que se trata: toda la gracia de ir a hacer la compra siempre ha sido la parte de ir, la de comprar es un rollo. Lo que mola es escuchar el hilo musical aberrante, contar el número de personas que van en zapatillas, seguir a alguien para ver lo que compra y comprar tú lo mismo. Ese tipo de cosas. En el Hiper de las Almas sería igual, pero sin cuerpo. Allí mandaríamos a nuestros espíritus pensando “estoy yendo a la compra, estoy yendo a la compra, voy a por las naranjas, voy a por las naranjas” , y esos espíritus se comportarían exactamente igual que nosotros, harían exactamente lo que nosotros haríamos, irían a por las naranjas y contarían el número de espíritus que van en zapatillas (que sería la gran mayoría, porque a la gente se le olvidaría vestir convenientemente a sus almas y las mandaría en pijama o bragas o comoquiera que cada cual vista cuando está en casa). Y todo ello sucedería sin la temible obligación de tener cuerpo o ganas. Además, con eso de expulsar un rato el alma nuestro organismo descansaría mucho más que de ordinario, y cuando el espíritu volviera con las naranjas, sorpresa. Nos encontraría totalmente recuperados y saludables. “Te he limpiado la casa mientras comprabas, entra y verás”, diríamos a nuestros espíritus. Y ellos volverían dentro de nosotros y se sentirían apreciados, apreciados por fin. Y todos viviríamos en paz con nosotros mismos porque nuestros cuerpos y nuestros espíritus al fin se ayudarían en algo práctico.

12 October, 2009

Leer en la cama. No hay placer más grande (vale, los hay, pero hoy no están disponibles).

Buenas noches.

11 October, 2009

Sería genial que ahora se me apareciera un ángel. No uno de ésos tradicionales, qué grima. No sabría qué decirle a un niño sonrosado medio en pelotas. Yo digo otra clase de ángel, peludo y viril y complaciente, que escuchara mis cosas con sonrisa reconfortante. Algo así.

Y en este punto me parece que entramos en el maravilloso mundo de la pornografía, así que mejor me callo.