30 April, 2010

Con los años (qué coño años: meses) noto que me voy volviendo más concisa. Concisa en el sentido de que me dice alguien algo (qué coño: veo a alguien decir algo en el facebook) y no se me ocurre nada que contestarle. Lo que se me ocurre es qué cara poner. Pongo caras siempre que leo cosas. Antes hablaba mucho sola, y ahora cada vez menos. Ahora me limito a tirar de expresión facial. Se me está olvidando a qué suena mi voz de usarla tan poquitas veces al día. Vale, a veces canto en la ducha, pero eso no es hablar. Mi propia voz me empieza a parecer un instrumento de utilidad dudosa. También suena cada vez más impersonal. Ya no escucho mi voz como si fuera mi voz, me suena más a teleoperadora aburrida y harta de su trabajo de mierda. Mi trabajo de mierda es mi vida.

Así están las cosas.